banner de prueba

EDICIÓN
IMPRESA

revista del mes de
titulo

EMPRENDEDOR: COMPARTE TU IDEA DE NEGOCIO

¿QUÉ PASA SI ME ROBAN LA IDEA? ES UN MIEDO QUE MUCHOS EMPRENDEDORES HAN TENIDO. COMO SUPERARLO

EMPRENDEDOR: COMPARTE TU IDEA DE NEGOCIO

Aunque es entendible hasta cierto punto de dónde viene la lógica de querer proteger tu gran idea, la realidad es que este miedo es algo que los emprendedores tenemos que superar, y pronto.

Si tú tienes una idea que consideras tan buena que no puedes compartir, por lo que te la guardas para ti solo, es como si la tomaras y la metieras en una caja fuerte donde nadie puede tener acceso a ella. Estará perfectamente segura, pero también se quedará perfectamente guardada y muy lejos de poder convertirse en algo real.

La gran ventaja de compartir tus ideas, ya sea aplicando a una convocatoria, o con tus amigos, presentándosela a un profesor, o como quiera que se te ocurra, es que al hacerla pública, estás automáticamente más cerca de que esa idea se haga realidad.

Al compartir tus ideas, pasan muchísimas cosas que no te imaginas, quizá una de las personas que te escucha conoce a alguien que te puede ayudar a desarrollarla, o quizá haya alguien que le guste tanto la idea que quiera sumarse y apoyarte, o simplemente vas a saber que ya le contaste a la gente y no te puedes echar para atrás.

Sea lo que sea, la realidad es que tu idea está mucho más cercana a ser real cuando la compartes que cuando la tienes guardada solamente para ti.

O sea sí, pero ¿y el riesgo de que alguien me copie?

Ha llegado el momento de que rompamos el gran tabú de que las ideas son lo más valioso que existe. Durante mucho tiempo hemos escuchado como con “una gran idea” tal emprendedor se volvió súper exitoso, o como “esta fue la idea que revolucionó la industria”. Ya escuchamos estas historias tantas veces que le dimos un valor desproporcionado a las ideas, y nos olvidamos de un concepto clave: las ideas por sí solas no valen nada.

Suena duro decirlo, pero las ideas no tienen valor, lo que las vuelve importantes es la capacidad con la que se ejecuta. La verdad es que no somos tan especiales como creemos, todos en algún momento hemos tenido ideas y es muy probable que allá afuera haya más personas con pensamientos muy parecidos a los nuestros. Lo que nos hace diferentes a los demás, es qué tanto podemos llevar esas ideas a la realidad.

Ahora con lo anterior responde, ¿quién crees que va a ganar? Aquel que tuvo una gran idea, o aquel que tuvo una idea (aunque quizá no haya sido tan buena) pero trabajó durísimo para hacerla realidad, consiguió los contactos y recursos que necesitaba, y nunca se rindió hasta materializar lo que en algún momento se imaginó.

¿Pero existe un riesgo real?

Una cosa es que nos vayan a robar una idea, y otra muy distinta es que nos vayan a robar la propiedad intelectual que hemos desarrollado, ya sea una fórmula, un proceso, un desarrollo de tecnología, incluso una marca.

Todos estos ejemplos son el fruto de mucho trabajo que viene después de tener una idea, y aquí todo tiene sentido, querernos proteger con patentes, registros de propiedad intelectual, y otras herramientas de protección.

Muchos tuvieron la idea de hacer un buscador en internet, pero fue solamente uno el que tuvo la capacidad de desarrollar los algoritmos necesarios para que ese buscador te diera los resultados que querías. Este tipo de historias, refuerza lo importante que es la capacidad que tienes de pasar de una idea a la acción.

Lo más peligroso para tu idea eres tú

Así es, lo más peligroso para tu idea no es que alguien la escuche y te la copie, o que tu competencia te la quiera robar, lo más peligroso eres tú, y por varias razones, publica entreprenenur.com.

1. Por guardarla y nunca hacer nada con ella. Esta es la principal causa de muerte de las ideas. ¿Qué estás esperando? ¡Aviéntate!

2. No ser lo suficientemente bueno para llevarla a cabo. No quise herir tus sentimientos, pero es la verdad, hay muchas posibilidades de que te equivoques, no consigas los recursos y herramientas necesarias y no puedas llevar tu idea a la realidad.

3. Enamorarte tanto de tu idea y no te des cuenta de que no sirve. ¿Qué? Lo más probable es que la idea que hoy tienes en la cabeza tenga que cambiar mil veces, adaptarse y crecer para llegar a ser un emprendimiento exitoso. Pero si estás enamorado de ella no vas a darte cuenta, no tendrás la capacidad de insistir, y probablemente, tú mismo llevarás tu idea al fracaso.

Ojo: esto no quiere decir que no deberías de intentarlo, si no todo lo contrario, aunque las estadísticas estén en tu contra, lo mejor que puedes hacer es pasar el menos tiempo posible entre tener la idea y empezar a tomar acción.

Si logras esto, y tienes los ojos abiertos, te darás cuenta rápidamente de lo que no funciona, y si logras hacer los cambios necesarios y adaptar tu idea, entonces estarás mucho más cerca de convertirla en un emprendimiento exitoso.

¡La mejor forma de superar un medio es enfrentándolo! Qué esperas, comparte tus ideas y estarás mucho más cerca de que se conviertan en algo real.

Cualidades que necesitas para vender tu idea de negocio

Emprender es una acción que requiere fuerza, visión, inteligencia, pasión, flexibilidad, disciplina, perseverancia, calidad, negociación y compromiso. Y, siguiendo en estricto orden el título de este artículo, tienes que saber vender tu proyecto para que seas exitoso. Un emprendedor sin ventas, no llegará a hacer mucho, y menos a lograr mucho.

Todas las personas vendemos algo, ya sea productos, servicios, seguridad, imagen, tiempo, conocimiento, pero todos somos vendedores. La actividad del comercio, requiere de mucha pericia y habilidad; la técnica va perfeccionándose día a día, pero también es un talento que se puede traer en la sangre y puede desarrollarse aprendiendo a negociar.

1. Fuerza

Se necesita fuerza física, pero también fortaleza mental para iniciar algo, ya sea un proyecto, una relación, un paseo, ¡lo que sea! Sin fuerza mental suficiente, no puedes externar tus ideas para canalizarlas y volverlas realidad. Júntate con personas que tengan no sólo más fuerza mental, sino que puedan ser un grupo unido, recuerda que la unión hace la fuerza. Ya lo ha dicho el hombre más veloz del mundo, Usain Bolt: “por más fuertes que sean mis piernas, es mi mente lo que me convierte en un campeón”.

2. Visión

Es la capacidad de detenerte y realizar un ejercicio de introspección para que, puedas destacar qué es lo que hace falta en tu entorno y poder visualizar esa carencia convertida en negocio, ¿qué es lo que te llena a ti hacer?, ¿cómo deseas ser y crecer como empresa en un tiempo determinado?, ¿qué puedes ver hacia el futuro? El tener una visión periférica en tus proyectos, te hará encontrar un nicho específico en el mercado al que deseas dedicarte y comenzar a ofrecer tus productos o servicios. Bien dice Jonathan Swift que “visión es el arte de ver las cosas invisibles” y ¿qué mejor que hacer una introspección para encontrar esa laguna que te hará crecer profesionalmente?

3. Inteligencia

Si bien nuestro CI puede ser no tan brillante como el de los grandes científicos que ha dado el mundo, no se trata solo de eso, se trata de rodearte de personas inteligentes que te ayuden a mantener y crecer tu proyecto, personas que tengan diferentes habilidades e inteligencias emocionales para poder desarrollar un proyecto novedoso o un servicio útil, necesario y con miras al progreso. El ex presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy alguna vez expresó: “un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”.

4. Pasión

Dentro de las muchas habilidades que se requieren para emprender un negocio, se necesita sentir pasión por el negocio, sentir un anhelo vehemente de que tu empresa triunfe y que tengas tanto gusto por ese trabajo, que en lugar de sentir que trabajas, sientas que te pagan por hacer lo que disfrutas. Una frase muy real del presidente y CEO de la fundación de cáncer Princesa Margarita, Paul Alofs, es: “primero contrata por la pasión, segundo por la experiencia y tercero por los títulos”.

5. Flexibilidad

Un emprendedor rígido puede quebrarse pronto, pero si tiene la resistencia suficiente para cambiar, probar, innovar, darse permiso de equivocarse y así permanecer con entereza durante las tormentas y con plasticidad heroica, logrará su cometido.

Robin Sharma, empresario y escritor decía: “mantente firme en tus objetivos, pero flexible en tus estrategias”.

6. Disciplina

La disciplina son los pasos que siguiéndolos correctamente, nos llevan a determinado resultado. Podemos tener mucha inteligencia, una gran visión, extraordinaria perseverancia, pero, si no somos disciplinados, de nada servirá. La disciplina es aquella cualidad que hace que los japoneses perfeccionen su método y logren la calidad. Por eso dice el ex jugador profesional y entrenador de voleibol Bernardinho que “la distancia entre los sueños y la realidad, se llama disciplina”.

7. Perseverancia

Requieres de una perseverancia tan férrea como el aire que respiras. Quien emprende un negocio, emprende una aventura, una incertidumbre, inicia un camino difícil, pero si perseveras alcanzarás lo que te propones y ahí estará el dulce sabor de la victoria. El mundialmente famoso jugador de basketball Michael Jordan, reveló en una ocasión lo siguiente: “he fallado más de 9.000 tiros en mi carrera, he perdido casi 300 juegos, 26 veces, han confiado en mí para hacer un tiro ganador y he perdido, he fallado una y otra y otra vez en mi vida y es por eso que tengo éxito”.

8. Calidad

Las personas están expuestas a un exceso de información en la actualidad y precisamente por ello, la competencia puede aplastarte si no brindas calidad. Cuando proporcionas calidad en tu producto o servicio, el resultado es, por ende, que las personas te recomienden, confíen en ti y vuelvan a requerir de tu empresa más adelante. El fundador de la compañía chocolatera Hershey, de nombre Milton siempre recalcó: “dales calidad, es el mejor tip de publicidad que existe”.

9. Negociación

En pleno siglo XXI, hoy más que nunca es de importancia vital volver a la negociación. Cuando una persona inicia un negocio con miras a crecerlo, fomentarlo y expandirlo, difícilmente permitirá que si las aguas están turbulentas con sus clientes, le lleguen también a su emprendimiento. Por eso, como profesional con previa experiencia, invito a todo emprendedor a realizar intercambios inteligentes con sus clientes. ¡Sí! Una compensación comercial donde tu cliente pueda invertir en tu producto o servicio y tú al mismo tiempo, puedas recibir a cambio beneficios de la empresa que te contrató. ¡Te aseguro que quedarás maravillado! Y como dijo el mayor filósofo de la administración del siglo XX, Peter Drucker: “lo más importante en una negociación es escuchar lo que no se dice”.

10. Compromiso

Comenzar, empezar e iniciar, demanda compromiso. Una persona emprendedora debe y tiene que comprometerse no sólo con su proyecto, sino también con las personas que han creído en él mismo. Esto obliga a tomar conciencia de la valía del desarrollo de su trabajo para permanecer fiel y lograr los objetivos. Jean Paul Sartre, quien en 1964 declinó recibir el Premio Nobel de Literatura, alguna vez expresó: “el compromiso es un acto, no una palabra”.

Parecen muchas cualidades, pero cada una está interrelacionada y es lo que hace funcionar la maquinaria a la perfección. Si deseas que tu producto o servicio se venda con mucha mayor frecuencia, esto te hará llegar al éxito con mayor desenvoltura. 

Compartir

Clasificá

  3/5 - 1 votantes

Sugerencias

Comentarios